20 años, 20 errores que vi repetir · 16

Crear un campo nuevo cada vez que alguien pide un reporte

Ninguno se creó sin motivo y casi todos siguen ahí. Un CRM no se vuelve inusable de golpe: se vuelve inusable de a un campo por vez.

Roberto Jasinski 5 min de lectura

El pedido llega siempre bien formulado y con buenas razones. Alguien de la dirección necesita saber algo que el sistema hoy no muestra —de qué campaña vino cada oportunidad, en qué industria está la cuenta, por qué se demoró la firma— y la forma más rápida de decir que sí es crear un campo. Unos minutos de configuración, ninguna aprobación, ningún costo visible. Ahí empieza el error, y lo vi arrancar tantas veces que reconozco el tono del pedido antes de que la frase termine.

Lo que vuelve tan barato ese sí es que quien lo da no es quien lo paga. El que configura el campo lo paga una sola vez, y son minutos. El que lo paga de verdad es el vendedor, que desde esa tarde tiene una casilla más en cada oportunidad, todos los días, para siempre. Ese costo no figura en ningún lado: no hay una línea de presupuesto que diga «tiempo de carga» ni nadie encargado de sumarla. Está repartido entre muchas personas y en dosis chicas, que es la manera más segura de que un costo no se discuta nunca.

La segunda razón es de autoridad. Quien pide el reporte suele estar bastante más arriba que quien administra el sistema, y decir que no obliga a enfrentar un pedido concreto —lo necesito para el jueves— con un argumento abstracto: que el formulario se está poniendo pesado, que el equipo ya se queja. Lo concreto le gana a lo abstracto todas las veces. Y quien crea el campo tiene razón en crearlo: con lo que puede ver desde su lugar, yo habría hecho lo mismo.

Después está el asunto del tiempo, que es el que menos se mira. El campo nace para responder la pregunta de un mes puntual: un lanzamiento, un tablero nuevo, una duda que a alguien le sacaba el sueño entonces. La pregunta se responde y se va; el campo se queda. Ninguna herramienta te pide una fecha de vencimiento cuando creás uno, y nadie la anota por su cuenta. Es, en los hechos, la única decisión que una empresa toma para siempre sin enterarse de que la está tomando para siempre.

Hay un punto, distinto en cada equipo, a partir del cual el formulario deja de ser una molestia y pasa a ser un obstáculo. Cuando cargar una oportunidad pide más atención de la que el vendedor puede darle entre dos llamadas, deja de responder y empieza a completar: elige la primera opción de la lista, repite lo que puso la vez anterior, escribe lo que sea en el campo de texto con tal de poder guardar. No es desidia. Es lo razonable cuando el sistema exige más de lo que el trabajo permite dar.

Un campo vacío avisa que falta algo. Uno completado de apuro entra al reporte como si fuera verdad.

Ahí el sistema cruza una línea de la que cuesta volver. Dejó de tener huecos y empezó a producir datos falsos con aspecto de datos completos, que es bastante peor: el hueco se ve y obliga a preguntar, el dato de relleno se promedia, se grafica y se presenta. Los tableros se ven mejor justo cuando la información empeoró, y el pedido siguiente llega apoyado en ellos. Nadie miente en esa cadena y el resultado igual es falso.

La pregunta que ordena todo esto no es si el dato sirve. En abstracto todo dato sirve, y por eso esa pregunta no filtra nada. La pregunta es quién va a usar este campo y para decidir qué: un nombre y una decisión, las dos cosas dichas en voz alta delante de quien pide. Si la respuesta es «para tenerlo», no es un campo, es un deseo. Y conviene una segunda, que molesta más: qué cambia si queda vacío. Cuando la respuesta honesta es «nada», lo que hacía falta era preguntarlo una vez, no pedirlo siempre.

Nada de esto se revierte solo, porque revisar lo que ya existe no tiene quien lo pida. Crear un campo tiene un solicitante con nombre; borrarlo no tiene ninguno. Y borrar da miedo por razones atendibles: alguien puede estar usándolo, adentro hay histórico, nadie quiere ser el que rompió el tablero de otro. Acumular, en cambio, no da miedo jamás. Con esa asimetría el final está escrito: el sistema solo puede crecer, y crece en la dirección de las preguntas de ayer.


Ningún CRM se vuelve inusable de golpe. Se vuelve inusable de a un campo por vez, y cada uno de esos campos entró con una razón que sonaba bien.

Nadie decidió que el sistema quedara así. Se llegó de a un sí por vez.

RJ Roberto Jasinski Inteligencia Artificial · Data Science · CRM · Revenue Operations

¿El formulario del CRM tiene más campos que decisiones?

Media hora mirando qué se decide con cada uno suele dejar el sistema bastante más liviano.